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| Claves de la Libertad de Enseñanza
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| CLAVES DE LA LIBERTAD DE ENSEÑANZA
Más allá de la dicotomía escuela pública-escuela privada.
El derecho a la educación no tiene opositores teóricos, pero no se puede realizar en la práctica si en la escuela rige la uniformidad, como no existiría derecho a la información si la prensa fuera un monopolio. La libertad de enseñanza exige la posibilidad real de crear y dirigir centros educativos no estatales, pero no se reduce solo a eso. Para asegurar a las familias el derecho de elegir escuela hay que superar el viejo esquematismo que opone enseñanza pública y enseñanza privada, e introducir el pluralismo en la red estatal. |
| CLAVES DE LA LIBERTAD DE ENSEÑANZA
Más allá de la dicotomía escuela pública-escuela privada.
El derecho a la educación no tiene opositores teóricos, pero no se puede realizar en la práctica si en la escuela rige la uniformidad, como no existiría derecho a la información si la prensa fuera un monopolio. La libertad de enseñanza exige la posibilidad real de crear y dirigir centros educativos no estatales, pero no se reduce solo a eso. Para asegurar a las familias el derecho de elegir escuela hay que superar el viejo esquematismo que opone enseñanza pública y enseñanza privada, e introducir el pluralismo en la red estatal. Así se sostiene en un folleto (1) publicado por OIDEL (2), del que ofrecemos un resumen.La reflexión sobre la libertad de enseñanza debe superar el viejo discurso que opone el sector privado al público ya que se trata, en definitiva, de reivindicar una libertad pública. Las palabras claves son: libertad de elección, responsabilidad de los educadores y pluralismo.El derecho a la educación comprende dos dimensiones:- Es un derecho social, es decir, una prestación que debe ser garantizada por el Estado.- Es también un derecho de "libertad", que protege a la persona humana y a la familia contra las pretensiones excesivas del Estado. La libertad de elección está unida a la de abrir escuelas y a gestionarlas con autonomía. Los padres deben tener la liberad de elegir para sus hijos el tipo de educación que juzguen más favorable. El derecho a la educación no existe plenamente si no existe un auténtico pluralismo escolar.Más aún, las mismas escuelas públicas deberían poder determinar un proyecto pedagógico original y ponerlo en práctica con autonomía.¿Cómo desarrollar lo libertad de enseñanza?1. Cada centro escolar, público o privado, posee un proyecto pedagógico propio, inscribiéndose en el marco general definido por el Estado.2. Este marco general está concebido de tal forma que puede fijar un cierto número de objetivos cualitativos. Este marco no hace referencia a los métodos de enseñanza. Precisa, por el contrario, un código deontológico.3. Una escuela pública admite, prioritariamente, a los alumnos de la zona. Esta disposición constituye la única limitación a la elección de los padres, que pueden optar por otra escuela.4. Las condiciones de admisión en un centro escolar están claramente estipuladas en el proyecto del centro.5. El Estado controla la coherencia entre el proyecto y su aplicación. Asegura, entre otras cosas, una información transparente y objetiva sobre las posibilidades de elección.6. La financiación de la educación obedece a un doble principio: a) diferencia entre prestación y financiación; b) financiación de la demanda educativa y no de la oferta.Escuelas distintas para alumnos distintosLas investigaciones pedagógicas están de acuerdo en que no todos los alumnos poseen las mismas características: no existe una pedagogía que sea buena para todos los niños. Solo son eficaces las pedagogías que tienen en cuenta lo especifico de las necesidades y de las aspiraciones de cada uno.En este contexto, el establecimiento de una auténtica libertad de enseñanza aparece como el único medio de responder adecuadamente a esta multiplicidad de necesidades.Las reformas escolares modifican regularmente el paisaje educativo. El gran error de la mayoría reside en la. idea de que es posible establecer un programa único, o medios de educación uniformes, creyendo que pueden convenir a todos.La crisis que atraviesan la mayoría de los sistemas educativos se debe, en gran parte, al hecho de que nuestras sociedades han perdido su homogeneidad. La misma escuela para todos no conduce a reforzar el vínculo social, sino que lo fragiliza, ya que este vínculo depende esencialmente del grado de desarrollo personal de los miembros de una sociedad dada.Cuando una política educativa ofrece posibilidades diferentes, tanto en el plano pedagógico, como en el plano filosófico o religioso, y garantiza a los alumnos y a los padres posibilidades de elección respetuosas de la libertad y la equidad, los alumnos se desarrollan mejor y el fracaso escolar, con sus consecuencias personales y sociales, disminuye o encuentra respuestas adecuadas.Nuevos modos de financiar la escuelaEn el sistema instaurado en la mayoría de los países, el Estado financia su propia oferta educativa. Un nuevo acercamiento podría consistir en una financiación de la demanda, es decir, de las necesidades reales. Por consiguiente, la política a seguir en este campo debe ser la de una financiación "orientada al sujeto", en función del alumno.Además de los métodos tradicionales denominados contratos o conciertos habría que explorar nuevos modos de financiación.La primera estrategia a tener en cuenta es la desgravación fiscal. Los padres que eligen un centro no financiado directamente por el Estado pueden deducir de sus impuestos una parte o la totalidad de los gastos escolares. La segunda solución clásica se conoce con el nombre de "bono o cheque escolar": A los padres que eligen una escuela privada, se les conceden unos bonos por una cantidad calculada sobre un porcentaje del costo correspondiente del alumno en una escuela pública. El bono puede ser cobrado por los centros reconocidos.Una tercera vía consiste en la creación de un estatuto de Escuela Pública Libre. Las escuelas privadas o públicas que lo deseen se adhieren a una normativa que les asegura, a la vez, autonomía pedagógica y financiación pública. Medios para ejercer la libertadEl Estado no puede contentarse con "conceder" una libertad educativa; debe poner en práctica las condiciones que permitirán disfrutarla a todos, sin discriminaciones de sexo, religión, opinión o medios económicos.De hecho, no podemos hablar de libertad si carecemos de los medios para ejercerla. Esto es válido para todos los derechos sociales y culturales y específicamente para el derecho a la educación.Entre monopolio educativo y mercado libre de la educación existe una vía intermedia que se basa en e-1 principio de subsidiariedad, restituyendo a la sociedad civil la prestación educativa y confiando al Estado la doble misión de financiación y de supervisión general de la enseñanza. Esta última misión puede ser ejecutada en colaboración con los actores educativos.Laicidad abiertaLa laicidad no debe ser confundida con la neutralidad. La neutralidad significa, de hecho, que la escuela acoge en su seno todas las opiniones sin evaluarlas, pensando de manera ilusoria que la educación es "el encuentro caótico con todas las experiencias" (Firpo).En la práctica se verifica que esta neutralidad es falsa, especialmente en un sistema de educación centralizada y estatal que solo difícilmente evita un control político de las opiniones y de las conciencias.Al contrario, el desarrollo de la libertad de enseñanza permite a cada centro escolar basarse en un proyecto pedagógico claro, un proyecto cimentado en valores bien definidos. Así el conjunto del sistema gana en transparencia.¿Cómo poner en práctica una laicidad abierta?1. Laicidad significa primeramente tolerancia y respeto a la pluralidad de las opiniones. Por ello no debe oponerse a las convicciones personales. Lo que rechaza son las actitudes de manipulación.2. El valor del pluralismo pasa por la diversidad de la oferta pedagógica, y en consecuencia, por la autonomía de los centros escolares, que deben concretar los valores que quieren transmitir.3. Pertenece al Estado controlar, por un proceso democrático y abierto, la compatibilidad de los proyectos escolares con los principios de no discriminación. Así los proyectos pedagógicos antidemocráticos o no respetuosos con la dignidad de las personas, pueden ser descartados. 4. El órgano supervisor tiene por función primordial la de velar por la coherencia entre los valores practicados en la escuela y el proyecto pedagógico anunciado.5. Así se asegura una laicidad abierta, una laicidad que respeta las libertades de pensamiento, opinión, expresión y no impone una "religión oficial de neutralidad".Que los padres decidanEn un sistema de libertad, los centros escolares, que están bajo la responsabilidad de una dirección que conoce su entorno, pueden poner en práctica programas y métodos de enseñanza elegidos en función de las necesidades reales de los alumnos. Los directores de centro y el profesorado son considerados como auténticos profesionales y eligen lo que es útil para sus alumnos. Asumen ante los padres y ante el Estado la plena responsabilidad de estas decisiones.En un sistema de libertad de enseñanza, en el que los padres eligen la escuela de sus hijos, es toda la sociedad civil la que asume la responsabilidad educativa. Juzgar a los padres incapaces de tales decisiones es una grave y mala interpretación de los principios que rigen una democracia. ¿Por qué se les juzga incapaces de responsabilizarse en este campo, cuando lo son manifiestamente en otros aspectos de la vida social? Los padres ejercen plenamente su responsabilidad en la elección del centro escolar de sus hijos. El ejercicio de esta elección, que representa también una forma de supervisión de la calidad pedagógica de la escuela, es un acto de responsabilidad individual y cívica.(1) Jean-Daniel Nordmann. Seis preguntas sobre la libertad de enseñanza. OIDEL (sin fecha). 25 págs.(2) La Organización Internacional para el Desarrollo de la Libertad de Enseñanza (OIDEL), creada en 1985, goza de estatuto consultivo ante la ONU, la UNESCO y el Consejo de Europa. Su sede está en Suiza: 32, rue de 1'Athénée; CH-1206 Genéve. Tel. +4122 789 2949. Fax +4122 789 2922. Internet: www.oidel.ch. OIDEL Europa, constituida para promover los objetivos de OIDEL en el marco de la Unión Europea, tiene su sede en España: Zurbano, 58; 28010 Madrid. Tel. +34 91 702 0391. Fax +34 91 308 0625.
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