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¿Pobres en la universidad? ¿Qué se han imaginado?
Gonzalo Vial Correa

Martes 27 de agosto de 2002

¿Quién "tiene la pelota" en la disputa del SIES? ¿El rector Riveros, el Consejo de Rectores o la Ministro de Educación?

Gonzalo Vial Correa

¿Quién "tiene la pelota" en la disputa del SIES? ¿El rector Riveros, el Consejo de Rectores o la Ministro de Educación?

¿Cobra excesivamente la Universidad de Chile por administrar la PAA, como acusa la ministro? ¿Cuándo lo supo ésta? ¿Siempre, hace poco... o sólo cuando la Casa de Bello manifestó reticencias respecto a la nueva prueba?

¿Qué es lo que debaten las universidades "tradicionales"? ¿Si el SIES es bueno o malo, si es mejor o peor que la PAA, o cuál de ellas se queda con el "negocio"?

Es inaceptable que la discusión baje hasta el nivel que presenciamos.

Es una falta de respeto para con los estudiantes y el público.

No es razonable ni positivo dejar que esa discusión ­en su actual y poco edificante nivel de sordidez, riña, imprecaciones y puntapiés­ disimule lo que verdaderamente está en juego.

La presente columna ha sostenido, por ejemplo, la existencia de una indiscutible combinación de factores que ­de no ser corregida­ lleva de hecho a imponer como obligatorios un programa único y textos oficiales del Estado, para todas las asignaturas de la enseñanza media incluidas en el SIES. La muerte de la libertad de enseñanza.

Nadie lo ha refutado.

Pero quizás mi preocupación e insistencia respecto al punto precedente no se ha extendido ­como debiera­ a otro igualmente grave, y que el debate sobre la nueva prueba no ha abordado, me parece, en la forma relevante que debiera.

Me refiero a la inequidad del SIES respecto a los estudiantes medios de la enseñanza gratuita, que son el 90% del total. Inequidad ­iniquidad­ que resulta de comparar su chance, su opción en esa prueba de ingreso a la educación superior - CHANCE U OPCIÓN QUE DEPENDE ENTERA Y EXCLUSIVAMENTE DEL ESTADO- con la que tendrán los estudiantes de mayor nivel económico.

Esa oportunidad será muy inferior a la que hoy poseen los estudiantes pobres con la PAA.

Ya que ésta mide conocimientos, pero agregando y considerando ­a partir de ellos­ el factor de aptitud académica, es decir, de potencialidad para tener éxito en la enseñanza superior. Mientras que el SIES será una prueba sólo de conocimientos acumulados.

Así, por lo menos, la PAA modera hoy la desigualdad entre los egresados de 4.o medio de la enseñanza pagada, que saben poco, pero algo, y los egresados de 4.o medio de la enseñanza gratuita, particularmente municipal, que flotan a la deriva en el mar de la ignorancia absoluta. El SIES, en cambio, eliminará aún ese modesto correctivo.

Tenemos que dejar de creer que es lo mismo el Instituto Nacional que el Liceo de Pichirropulli. No hay NINGÚN liceo como el Instituto, y apenas UN PUÑADO que siquiera se le acerque.

La enseñanza gratuita de media es de un nivel que impide cualquier éxito en la PAA. Ello explica que quienes vienen de establecimientos municipales sean el 60% del total nacional, pero obtengan un 15% de las vacantes universitarias.

Y eso que los ayuda, como dijimos, el factor "aptitud académica".

Si ese factor desaparece, y así sucede en el SIES, el fracaso de los estudiantes pobres será aterrador.

Los rectores no debieran ignorarlo. Y menos todavía el Ministerio.

Este último pareciera creer que los egresados de la enseñanza gratuita son ignorantes porque ellos y sus profesores han sido "flojos", y que con la presión del SIES "se esforzarán más", elevando el nivel de conocimientos y, por tanto, de ingreso a la universidad.

Es una composición de lugar de una irrealidad completa, que en materia de enseñanza sólo puede alcanzarse por el Ministerio de Educación.

Aquellos egresados no saben nada, no por culpa suya, sino POR CULPA DE LA ENSEÑANZA QUE HAN RECIBIDO, BÁSICA Y MEDIA.

Es bueno que todos, especialmente los rectores y el Ministerio, dejemos el escapismo educacional ­el mundo de Bilz y Pap de los seminarios, simposios, paneles, y folletos y posters a todo color y en papel couché­ y gritemos a todo pulmón: NUESTRA ENSEÑANZA GRATUITA, BÁSICA Y MEDIA, NO ES MEDIOCRE NI MALA, SINO PÉSIMA, Y NO PUEDE PRODUCIR SINO PÉSIMOS EGRESADOS.

Todos los indicadores lo dicen, inapelablemente: SIMCE, PAA, TIMSS, encuesta OECDE... todos, sin excepción alguna. Los he repetido aquí ­y se han repetido en todas partes­ mil veces. Sería majadero reiterarlos.

Por consiguiente, si dichos egresados de la educación gratuita han de ser medidos por sus conocimientos para ingresar a la universidad, sin consideración importante a sus capacidades naturales (aptitud académica) - malgastadas y atrofiadas por doce años perdidos en una escolaridad inútil- , simplemente NO ENTRARAN, su acceso al nivel superior será más catastrófico aún que el actual.

Entonces, cuando el rector de la Universidad Católica dice que "está claro", y que "reitera", que el 2003 las universidades "van a tener una prueba de ingreso... basada en conocimientos, y nada más" (La Segunda de ayer), lo que en verdad está diciendo de seguro sin advertirlo (debido al escapismo educacional de los chilenos), es:

"La Pontificia Universidad Católica no quiere alumnos pobres".

La idea ministerial de que alumnos y profesores de la enseñanza gratuita "se pondrán las pilas" con el Sies, se esforzarán, y podrán competir con los estudiantes acomodados, es una locura. Es lo mismo que subir al ring un boxeador amarrado de pies y manos, y pedirle que se "ponga las pilas" y noquee a su contendor en el primer asalto.

A continuación, una lista - seguramente incompleta- de ventajas insuperables del alumno pagado sobre el gratuito:

1: La sociedad, el Estado, gastan por niño/mes de la enseñanza gratuita - en promedio básica y media- alrededor de 1,5 UF. No hay colegio pagado que cobre mensualmente menos de 6 UF mensuales por alumno; la mayor parte está arriba de las 10 ó 12 UF mensuales. Puedo demostrar a quien quiera enterarse que es imposible educar razonablemente a un niño o joven sin gastar en él de 3,5 a 4 UF mensuales.

Y el Ministerio lo reconoce.

Por eso los establecimientos gratuitos carecen de los elementos más indispensables... ¡no tienen dinero para reponer un vidrio roto o una ampolleta quemada, para papel de fotocopiadoras... ni para papel confort!

2. La enseñanza gratuita, media, arrastra la básica también gratuita, cuya calidad, admitida por el ministerio es simplemente infernal. El cuarto básico, el 50 por ciento de los alumnos no sabe leer útilmente, y el 60 por ciento no sabe las cuatro operaciones. En octavo básico recién se están persiguiendo (y alcanzando... es de esperar) las metas de cuarto.

¡Y festejan con bombos y platillos, y con la presencia de tres presidentes o ex presidentes, la escolaridad obligatoria de doce años! Lo obligatorio debiera ser aprender, no calentar pupitres inútilmente doce años, como hoy.

Se pide a la medida que nivele y supere estas deficiencias de la básica, y además las propias. Tarea imposible, salvo para héroes y titanes de la enseñanza.

Los pocos establecimientos gratuitos de media que hoy ingresan sus alumnos a la universidad en número razonable, florean su admisión a primer año entre los mejores egresados de básica del país o de la región, y dejan el desecho para los restantes liceos... la inmensa mayoría.

Los establecimientos pagados reciben al niño en la básico (o antes), y lo llevan hasta el cuarto medio. Y tienen una calidad buena o aceptable en todo el recorrido (era que no, cobrando 10 o 12 UF mensuales). La media de la enseñanza pagada, pues se dedica a su función propia, y no para corregir la básica.

3. Los colegios pagados mueven libremente a su personal, y administran sus propios fondos. Premian o sancionan el desempeño magisterial mediante las remuneraciones.

¡Los municipales gratuitos (60 por ciento del total nacional), por culpa del Estatuto Docente, tienen directores y profesores inamovibles como rocas, cualquiera sea su competencia, destino de todos los demás funcionarios públicos, no obstante disponerlo así el mismo Estatuto hace más de diez años!

¡En seguida, ni las municipalidades, ni sus establecimientos escolares, resuelven nada en cuanto a los gastos de los segundo. Son por completo ajenos a las remuneraciones de los maestros, que se deciden en Santiago. Ni siquiera pesan decisivamente, como debieran, en los "estímulos" por el buen trabajo de su propio profesorado!

4. Los colegios gratuitos están abrumados por los insensatos Contenidos Mínimos Obligatorios (CMO) de los programas, que veíamos arriba - inflados hasta ser imposible de pasar, y sobrecargados de pesanterías inútiles- , y por los correspondientes textos escolares del ministerio. No me extenderé al respecto, pues en columnas anteriores ya mencioné el "eje paradigmático" y el "parasintalagmático"; el "contexto", que no es el "contexto" sino el "contexto textual", el "vasto campo semántico de la palabra huevón" y otras delicatessen que el ministerio impone a la enseñanza.

Los colegios pagados, hasta el momento, han podido sortear este obstáculo, haciendo caso omiso - mediante diversos artilugios, y con perfecto derecho- de CMO, programas y textos oficiales. Muchos, los mejores, han actuado así. Con el SIES les será difícil, pero lo intentarán; para esto tienen recursos. Sin éstos, la enseñanza gratuita seguirá arrastrando tan pesada cadena... la ignorancia que engendra ignorancia.

Por otra parte, el nuevo currículo recién termina de ser sustituido, culminando la "reforma educacional". Y todo el mundo sabe - salvo, parece, el Ministerio- que un cambio así, por encomiable que sea (supuesto no demostrado en la especie), genera algunos años de menor rendimiento escolar... el tiempo necesario para que alumnos y profesores se ajusten a las modificaciones introducidas.

Y es ése el momento elegido por el Ministerio - con los establecimientos todavía en proceso de reorientarse- , para descargar sobre ellos un cambio de ciento ochenta grados en el sistema de ingreso a la Universidad.

Nuevamente, los colegios pagados sortearán, bien que mal, este nuevo obstáculo. Y los gratuitos, no.

5. El niño acomodado aprovechará, en su acumulación de conocimientos, la cultura refleja ("capital cultural") de su familia, y ADEMAS los medios económicos que ésta le proporcionará, ayudas suplementarias que la riqueza franquea, inimaginables para el niño pobre: preuniversitarios (se anuncia ya los habrá EN CADA AÑO DE MEDIA... gran negocio, gentileza del SIES), pasantes a domicilio, computador e Internet en casa, y las inefables "trutrucas" (resúmenes, vendidos a precios de oro, de sabiduría inútil pero susceptible de preguntarse hoy en la PAA y mañana en el SIES).

Por las causas expuestas, los egresados de media de la enseñanza gratuita, y especialmente de la municipalidad, 90% de los posibles postulantes a la Universidad, verán cerrarse, todavía más, las para ellos estrechísimas puertas de ésta.



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