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| Nuevas pruebas de ingreso a la universidad
Harald Beyer, Centro de Estudios Públicos |
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EMOL
Publicado: Martes 5 de Marzo de 2002
¿No corre la prueba SIES el riesgo de adquirir un sesgo clasista?.
Toda prueba de ingreso a la universidad siempre será objeto de controversia. Así, las pruebas de aptitud han sido en muchas ocasiones objeto de críticas severas. Pero sostener que "el concepto de 'aptitud' ha sido cuestionado internacionalmente, prefiriéndose el de competencias o habilidades referidas al currículum" está lejos de ajustarse a la realidad. En Estados Unidos, por ejemplo, sólo la Universidad de California se encuentra analizando la posibilidad de cambiar el SAT (prueba en la que se inspira nuestra PAA) por una prueba centrada en el aprendizaje del alumno en la sala de clases. El 90% de los colleges estadounidenses solicitan el SAT a sus postulantes; esto es, casi un 50% más de los que los solicitaban hace 30 años.
Por supuesto que este hecho se explica, en parte, porque en el país del norte no existe un currículum nacional. Sin embargo, la principal causa hay que buscarla en su razonable capacidad de predecir el desempeño futuro de los estudiantes en la universidad y su egreso oportuno. Además, numerosos estudios sugieren que el SAT, a pesar de afirmaciones en contrario, no discrimina en contra de las minorías.
En Europa las pruebas de ingreso a la universidad descansan principalmente en contenidos, pero tienen características muy particulares. Por ejemplo, en Alemania el Abitur se prepara en las escuelas en materias precisas y no sobre la base de un currículum amplio de contenidos mínimos. Las pruebas son de redacción y desarrollo. Así, por ejemplo, en literatura se estudian novelas y se escriben ensayos donde habitualmente se relaciona lo leído con otras obras. Lo que interesa es la capacidad de reflexionar originalmente a partir de los textos estudiados. A nadie se le ocurriría evaluar estos contenidos mediante pruebas de opción múltiple. No es muy distinto lo que ocurre en Inglaterra. Sus A-levels operan sobre principios similares.
En estos y otros países europeos existe conciencia de que su sistema no funciona si no hay una oportunidad de aprender los contenidos examinados igual para todos los estudiantes. En Inglaterra esta equivalencia se viene cuestionando hace tiempo. Se sugiere que los alumnos de escuelas privadas están mucho más preparados que los de escuelas públicas para los A-levels. Estudios de la Sutton Trust, una fundación creada para fortalecer el acceso de estudiantes capaces pero económicamente desaventajados a la universidad, así lo plantean. Entre otras sugerencias, esta fundación ha planteado la conveniencia de "importar" los SAT estadounidenses para usarlos como criterio de admisión a las universidades inglesas. El ministro de Educación británico se encuentra estudiando esta recomendación y se ha mostrado abierto a la posibilidad de incorporar una versión británica del SAT como uno de los requisitos de ingreso a las universidades inglesas.
A estas alturas conviene recordar que la última prueba Timss indicaba que el 72% de los niños chilenos de octavo básico seguía viendo números en matemáticas, cuando debía estar viendo álgebra y geometría. ¿Podemos entonces en Chile aspirar a la igual oportunidad de aprender los contenidos evaluados que los europeos estiman fundamental para que su sistema de admisión a la universidad funcione? La ministra de Educación parece creer que sí. Se basa para ello en un estudio de los responsables de llevar adelante el SIES, David Bravo y Jorge Manzi, que plantean que las diferencias de rendimiento de colegios particulares y escuelas municipales en el Simce, que se refiere al currículum escolar, serían menores que en la PAA. De ahí infiere que el temor de una mayor inequidad en el acceso a la educación es injustificado. Se olvida que la nueva prueba SIES será preparada intensamente en los preuniversitarios pagados por la minoría que puede hacerlo.
La discusión que está ocurriendo en la Universidad de California viene al caso. Los Comités de Admisiones han señalado que algunos de sus miembros creen que la nueva prueba, centrada en currículum, podría aumentar las brechas entre blancos, latinos y afroamericanos. Las opiniones de los académicos de dicha universidad y de otras dudan de la conveniencia del cambio. Walter Williams, un destacado profesor de color de la Universidad George Mason, ha sugerido incluso que la política de derogar el SAT tiene un sesgo racista. ¿No corre la prueba SIES el riesgo de adquirir un sesgo clasista?
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